Dos temas han centrado estos días las conversaciones, a saber:
- Los consecutivos temporales que estamos sufriendo. No se había quitado la nieve de nuestras calles, tras las nevadas del pasado fin de semana, cuando ya nos encontramos inmersos en otro temporal, esta vez de viento y lluvia.
No voy a entrar en el siempre recurrente tema que, una vez si y otra también, sale a colación cuando se habla del tiempo. Sólo diré que estamos disfrutando de un invierno intenso en el que no sabemos lo que es una tregua. Tras un otoño quizás demasiado calido y sin previo aviso llegaron las temperaturas bajo cero, la nieve y ahora el agua. ¿Cambio climático? No se, pero muy normal no es lo que estamos viviendo.
- Desde ayer otro lamentable acontecimiento acapara nuestra atención; el terrible terremoto ocurrido en Haití. Un desastre que deja consecuencias catastróficas: miles de muertos (entre 45.000 y 50.000 se calcula), un país desolado personas necesitadas de ayuda… Un drama del que saco dos lecturas:
La primera y más elemental es la necesidad de ayuda externa humanitaria que van a necesitar para en un primer momento salvar al mayor numero de personas y después para poder reconstruir un país, el más pobre de Sudamérica, que ha quedado devastado.
Y la segunda es el tono de las imágenes que nos están llegando desde Puerto Príncipe. No sólo muestran el desastre provocado por el terremoto, sino que se están divulgando imágenes escabrosas, que en muchos casos atentan contra la dignidad de las personas retratadas.
La tragedia vende pero no podemos olvidar que, incluso en casos tan dramáticos como este, los damnificados tienen derecho a sufrir su tragedia sin que los medios de comunicación aprovechen para potenciar una línea amarillista que ante sucesos como este suele aflorar.
No me quería despedir sin comentar la noticia del día en Gipuzkoa; la apertura ayer de la temporada de sidra. Una tradición que nos propone en los próximos meses un plan inmejorable. ¿Alguno ha catado ya la calidad de la sidra de este año?